El pelo aparece en esos lugares donde el cuerpo deja de responder al ideal de control que intentamos imponerle. Crece sin pedir permiso y continúa haciéndolo incluso cuando todo lo demás se poda, se corrige o se disciplina, y por eso incomoda y por eso se regula. En una cultura obsesionada con la superficie…
El fetiche no surge en lo explícito ni en lo estridente, sino en una zona íntima donde la atención comienza a concentrarse de manera desproporcionada sobre un objeto que, en apariencia, carece de relevancia extraordinaria. En ese desplazamiento silencioso de la mirada, aquello que parecía neutral adquiere una densidad inesperada y empieza a cargar…